JUAN ANTONIO MATA MARFIL
Ayer
Reme y yo visitamos la exposición de CC.OO. sobre el proceso 1001 en
la Biblioteca Nacional. Historia y recuerdos se agolparon al mismo
tiempo en mi cabeza, y sobre todo si aquel compromiso y lucha mereció
o no la pena.
El
24 de Junio de 1972 fue detenida por la policía política de la
dictadura la dirección de CC.OO. con Marcelino Camacho al frente. El
20 de diciembre de 1973 se celebró el juicio y el 28 del mismo mes
se hacia publica la sentencia condenándose a los diez acusados a
penas de entre 18 y 20 años de prisión por un delito de asociación
ilícita. La sentencia fue recurrida y se rebajaron sustancialmente
las penas.
Fue un juicio contra los trabajadores y
contra la libertad. El mismo día que comenzaba el juicio, se
produjo el atentado de ETA contra Carrero Blanco que terminó con su
vida. Todo ello esta reflejado, muy bien por ciento, en la
exposición.
Durante
su recorrido vinieron a mi memoria multitud de recuerdos y vivencias
directas de aquellos días y años. De entre ellos, quisiera
detenerme en como se vivieron y viví esos días en nuestra ciudad,
en Albacete. Ya hacia tiempo que en la Provincia se vivía una
importante ebullición política y se estaban dando pasos para
constituir las CC.OO. y articular la oposición al franquismo.
Lógicamente la solidaridad con los acusados en el proceso 1001 era
obligada por nuestra parte.

Recordé
como la mañana del día 20, llegó la noticia del atentado de
Carrero Blanco. El revuelo que se organizó en el Juzgado, donde yo
trabajaba, fue tremendo. Los primeros momentos fueron de confusión
total, hasta que al final se supo que fue un atentado contra Carrero
Blanco y que este había fallecido. El miedo se palpaba en el
ambiente y se pensaba que se iba a declarar un nuevo estado de
excepción y que el ejercito iba a salir a la calle. En estas
circunstancias tan tensas y dramáticas se celebró el juicio, ya que
el Presidente del Tribunal se negó a suspenderlo.
Aquel
día o al siguiente, Luis Collado, me pidió las llaves de mi casa,
sita en calle Arenal 9-7. Solamente me dijo que no fuera por ella
hasta por la noche. No le pregunté para que las quería, me limité
a entregarselas y no volver hasta la hora convenida. Posteriormente
supe que en mi casa se habían estado imprimido, con una imprentilla
de caucho, unas pegatinas que ponían el siguiente texto “NO AL
1001”, o “NO AL PROCESO 1001”. Pegatinas parecidas se
imprimieron en otros lugares como la huerta de Jose Maria López
Ariza. (He intentado recuperar alguna de aquellas pegatinas, pero no
ha sido posible).
A lo
largo del día 24 se repartieron entre los compañeros y se dieron
las instrucciones para que hasta las 9.30 horas de la mañana del 25
no se iniciara la pegada. Había prevista una participación de
entre 40 y 50 compañeros y compañeras. Lo cierto y verdad es que
alguien cometió una imprudencia o dio un chivatazo, o ambas cosas
-no se supo con certeza- y la policía tuvo conocimiento de la acción
ya que nada mas iniciarse la pegada empezaron las detenciones. La
policía nacional detuvo, entre otros y que yo recuerde a Luis
Enrique Simon Parra, a Adrián Gil del Gallego, a Fernando González
Tornero, a Julián Sánchez Pingarron, a Javier Sánchez, y la
Guardia Civil detuvo a Jose Maria López Ariza.
Los
días siguientes fueron de tensión y nerviosismo total. Es
importante referir que el Juzgado en el que estaba destinado estaba
de guardia y por tanto este era el encargado de la instrucción del
procedimiento. Lo cierto es que ninguno de los detenidos dio ninguna
información pese a las presiones policiales y especialmente las
terribles torturas a Jose Maria López Ariza por parte de la Guardia
Civil, y gracias a sus silencios no hubo mas detenidos.
El
día 27 de diciembre, tras su paso por el Juzgado de Guardia, se
decretó el ingreso en Prisión de Jose Maria López Ariza. Me
acuerdo perfectamente de su estado físico, que era deprimente y que
a simple vista se observaba los golpes, las magulladuras, fruto todo
ello de las torturas que recibió por parte de la Guardia Civil. Algo
sobre ello le referí y le hice notar a mi Juez, sin por su parte se
reflejara nada sobre este hecho en el acta de declaración, ni se
pidiera un examen medico del detenido. Este hecho me indignó.
De
tales hechos se instruyo el correspondiente sumario que se remitió
al Tribunal de Orden Publico y fueron juzgados los jóvenes
detenidos, y condenados varios de ellos como autores de un delito de
propaganda ilegal a diferentes penas, concretamente a Jose Maria
López Ariza a tres años de prisión. La sentencia fue recurrida al
Tribunal Supremo y antes de que se resolviera el recurso, llegó la
amnistía. En la exposición había fotografiás tanto del infame
Presidente del Tribunal, Jose Francisco Mateu, que juzgó tanto
estos hechos, como los del del 1001, como del Letrado Jose Manuel
López López que defendió a Ariza.

También
al finalizar el recorrido me sentí orgulloso de aquel compromiso de
aquella lucha, que hoy sigue vigente. Mereció o no la pena. Aquella
España de hace 50 años, vivía en una dictadura fascista, en la que
no existía libertad alguna, en la que se detenía, se torturaba, se
ingresaba e prisión y incluso se ejecutaba, por el solo hecho de
pensar diferente, de expresar sus ideas, de organizarse pacíficamente
para defender los derechos de los trabajadores; era un país en el
que estaban prohibidos los partidos políticos, los sindicatos, las
asociaciones de vecinos, las organizaciones agrarias y un largo etc.
Y fruto de todo ello, vivíamos en el mas absoluto subdesarrollo;
muchos de nuestros padres tuvieron que emigrar e inmigrar para
buscarse la vida; los convenios colectivos los imponían los
empresarios, a través del sindicato vertical y los salarios y los
derechos de los trabajadores eran casi inexistentes.

Claro
que mereció la pena y mucho aquella lucha. La España de hoy nada
tiene que ver con aquella que nos toco vivir, y aunque tenga muchas
faltas y defectos, y demasiadas desigualdades, defenderla hoy es un
compromiso que ninguno de nosotros podemos eludir. Hay determinadas
fuerzas políticas, que usando la libertad y la democracia contra la
que siempre estuvieron en contra, están intentando devolvernos a
aquellos tiempos oscuros, y no podemos permitirlo.
Las
nuevas generaciones deben conocer y las no tan nuevas no deben olvidar, que no hace tanto tiempo en esta
España nuestra, no había ni libertad ni democracia y que costo
mucho esfuerzo y mucho sacrificio lograrlas y por consiguiente no se
pueden poner en peligro.
Albacete,
6 de Junio de 2023