JUAN ANTONIO MATA MARFIL
Mañana
hará 40 años que un grupo de guardias civiles a las ordenes del
teniente coronel Tejero entró en las Cortes, donde se estaba
celebrando un Pleno del Parlamento en el que se iba a designar a
Leopoldo Calvo Sotelo como Presidente del Gobierno de España ante la
dimisión de Adolfo Suarez. No lo hacían de forma aislada, sino que
era una actuación coordinada y dirigida por un grupo de militares y
civiles mucho mas amplia, que intentaban dar un Golpe de Estado para
terminar en seco y por la fuerza con el sistema democrático. No lo
lograron.
Quienes
así actuaron lo hacían desde el pensamiento mas profundo de que la
libertad y la democracia eran malas en sí mismas y que había que
volver al régimen dictatorial que durante cuarenta años nos había
gobernado. Eran franquistas, que añoraban el franquismo y la
dictadura y odiaban la libertad. Estas y no otras eran las razones
que les guiaron, no solo ese 23 de febrero, sino desde el mismo
momento en que se inició el proceso democrático tras la muerte de
Franco. Nunca aceptaron la libertad y la democracia y todo este
tiempo han estado conspirando para terminar con ambas, antes del
golpe de estado y después de éste también.
A
los cabecillas militares se les juzgo y se les condenó a diversas
penas de cárcel, pero seguro que quedaron muchos, tanto civiles y
militares, sin condena porque, aunque estuvieran implicados hasta las
cejas, no se investigó lo suficiente para llegar al fondo del
asunto. De la trama civil, que seguro que existió, no apareció
nadie si salvamos al de siempre a García Carres.

Hoy,
desde la perspectiva, primero de haber vivido directamente aquél día
y segundo de los 40 años transcurridos desde entonces, creo que no
exagero si digo que estoy muy preocupado, porque aquellos que nunca
creyeron en la libertad y la democracia están intentando otra vez
arrebatárnosla. Y están fuertes. Nunca han dejado de conspirar,
nunca han dejado de actuar. Ahí están esos militares jubilados
firmando manifiestos contra la democracia y el gobierno legítimo
salido de las urnas, o afirmando que esto se arregla fusilando a 26
millones de españoles; ahí están algunos jueces, como el
Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-León, que
sin rubor afirma que “con el Partido Comunista en el Gobierno, la
democracia esta en solfa” y ahí están partidos de la derecha como
el PP y VOX deslegitimando permanentemente al gobierno, creando
crispación, odio y confrontación. Estas derechas que no han
condenado la dictadura de Franco, todo lo contrario el Sr. Abascal,
por ejemplo afirma, sin rubor, que aquellos años, los de la
dictadura, fueron los mejores de nuestra historia y que los añora.
Si,
han pasado 40 años pero aquellos que estuvieron en el golpe y sus
herederos siguen ahí, no se han ido; todo lo contrario están aquí y
con una idea muy clara: terminar con la libertad y la democracia.
No
les demos ni armas ni argumentos. Defendámoslas con firmeza,
actuando todos en la misma dirección, especialmente aquellos que
tienen la responsabilidad de gobernarnos, con el objetivo y con la
idea de que ninguna de nuestras actuaciones las pongan en peligro.
Hagamos que los ciudadanos, todos y todas, vean y entiendan que la
libertad y la democracia son sistemas muy delicados, que no se pueden
poner en peligro; que el conjunto de las instituciones son
instrumentos que debemos cuidar, mimar y defender; que los jóvenes
deben conocer de verdad nuestra historia y que la libertad se
consiguió con mucho esfuerzo y sacrificio. Que estos años con sus
muchos defectos y limitaciones han sido los mejores de nuestra
reciente historia.
La
libertad y la democracia no tiene alternativa, salvo la dictadura y
la tiranía y esta solo beneficia a unos pocos frente a la inmensa
mayoría de los ciudadanos.
Albacete,
22 de febrero de 2001